La fabricación del cristal

Cristal

El cristal es una materia fabricada a partir de una mezcla de arena, sosa y cal calentada a una temperatura alta hasta hacerla fundir, y que se convierta en líquida.

La receta de base, arena, sosa, y cal, no ha cambiado desde el comienzo, pero existen variantes. Por ejemplo, el añadido de potasio y de plomo mejora la calidad del cristal, mientras que el añadido de cobalto, de azufre y de otros minerales le da color. Para acelerar la fusión, se añade a la mezcla materias primas de calcino, un residuo del cristal. Los ingredientes para fabricar una masa de cristal son mezclados y fundidos en grandes ollas calentadas en un horno.

Contrariamente a la mayoría del resto de sustancias que producimos, no se cristaliza al enfriarse. Más bien se convierte en líquido ultraenfriado, que se comporta un poco como el caramelo y que resiste a todo cambio de la disposición de sus moléculas. Esto significa que se puede manipular el cristal cuando está caliente para darle cualquier forma y que conservará esta forma al enfriarse. Los objetos de cristal duro y sólido que conocemos han pasado todos de un estado líquido caliente a un estado rígido frío, sin sufrir cambio estructural alguno.

El cristal es relativamente fácil de fabricar, las materias primas son abundante y baratas, y puede reciclarse y reutilizarse indefinidamente. Cambia poco con el tiempo, y no se ve afectado por las materias corrosivas. El cristal no reacciona con su contenido, no retiene los olores y puede estar completamente esterilizado. Los líquidos y el aire no lo pueden atravesar, pero la luz sí puede penetrar fácilmente. Además, el cristal no conduce la electricidad.


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