Si te apasiona la música de cámara, apunta bien la fecha porque el próximo 26 de abril el Teatro Fernando de Rojas se convierte en el epicentro de una cita imperdible. El Cuarteto Quiroga vuelve a aterrizar en el Círculo de Bellas Artes, integrándose en el prestigioso ciclo Círculo de Cámara para regalarnos una velada donde la calidad interpretativa es la verdadera protagonista.
Este recinto no es cualquier sitio; se ha ganado la fama de ser un punto de encuentro ideal para los melómanos gracias a que su acústica es sencillamente espectacular y crea una atmósfera íntima que permite conectar con los músicos de una forma casi tangible. Es el escenario perfecto para un grupo que no se anda con rodeos y busca la excelencia en cada nota.
Un recorrido entre la tradición y la vanguardia
El grupo, que ya tuvo el honor de abrir este ciclo allá por 2019, regresa ahora con un repertorio que es, básicamente, un viaje por la historia del género. Van a poner frente a frente a tres titanes del cuarteto: Haydn, Shostakóvich y Beethoven, creando un diálogo fascinante entre lo que se consideraba clásico y la ruptura de la modernidad.
La jornada comienza con Joseph Haydn, concretamente con una pieza de su influyente Op. 20. En este momento de su carrera, Haydn no solo dominaba el lenguaje, sino que lo expandía, sentando las bases de lo que hoy conocemos como la estructura del cuarteto de cuerda. Es una apertura refrescante que nos pone en contexto sobre el origen de todo.
Después, el ambiente cambia radicalmente para sumergirnos en el Cuarteto nº 8 de Dmitri Shostakóvich. Esta obra es un auténtico torbellino de emociones, nacida en medio del dolor y la devastación de la posguerra. Es una partitura donde lo autobiográfico y lo político se funden en un sentimiento de angustia y dramatismo que deja a cualquiera sin aliento.
Para cerrar con broche de oro, escucharemos el Cuarteto Op. 127 de Beethoven. Esta pieza es especialmente interesante por ser la primera de sus obras tardías. Aquí, la estructura clásica de cuatro tiempos sigue presente, pero Beethoven ya empieza a jugar con una modernidad visionaria, destacando especialmente el Adagio, un movimiento de variaciones con una belleza que es difícil de explicar con palabras.
Más que música: rigor y compromiso social
Lo que hace que el Cuarteto Quiroga sea tan especial no es solo que toquen muy bien, sino su profundo rigor musicológico. No se limitan a ejecutar la partitura, sino que investigan y analizan cada obra, combinando el respeto por los grandes clásicos con una apuesta valiente por la música contemporánea y aquellas piezas que han quedado olvidadas en los cajones de la historia.
Pero ojo, que su labor no termina cuando bajan del escenario. Los músicos del conjunto están muy metidos en la enseñanza y la divulgación, colaborando con instituciones académicas de primer nivel. Participan en masterclasses y talleres, asegurándose de que el relevo generacional de músicos tenga una base sólida y comprometida con la cultura.
Además, es admirable su empeño por dar visibilidad a las mujeres compositoras. Tras celebrar sus 20 años como formación, han lanzado una iniciativa de encargos para artistas como la barcelonesa Raquel García Tomás o la griega Konstantia Gourzi. Y la lista sigue creciendo, ya que tienen en el punto de mira estrenar trabajos de Yiran Zhao y Lisa Streich, respectivamente de China y Suecia.
Detalles del encuentro y formación
Para quienes quieran asistir, la cita es el domingo 26 de abril a las 19:00 horas. El equipo que dará vida a estas obras está compuesto por Aitor Hevia y Cibrán Sierra al violín, Josep Puchades a la viola y Helena Poggio al violonchelo. Un despliegue de talento que promete una noche inolvidable en el corazón de Madrid.
Este despliegue artístico en el Teatro Fernando de Rojas sintetiza la trayectoria de un grupo que ha logrado proyectarse internacionalmente gracias a su excelencia técnica y su sensibilidad, uniendo la memoria de los grandes maestros del pasado con la creación femenina actual y la formación de los músicos del mañana.