Saturno, el segundo planeta más grande del Sistema Solar

Saturno

Saturno es el segundo planeta más grande del Sistema Solar, por detrás de Júpiter, con el que comparte muchas características, entre ellas que ambos son lo que se denomina gigantes gaseosos.

Bautizado Saturno por los romanos en honor al dios de la agricultura y la cosecha, la capa exterior de este planeta son unas nubes de metano, hidrógeno y helio que hacia el interior se convierten en un mar gigante de productos químicos líquidos.

Pese a que la supera en tamaño (y con creces) la densidad de Saturno comparada con la de la Tierra es menor debido a que se compone principalmente de hidrógeno y helio, dos de los elementos más ligeros del universo. Si pudiéramos caminar sobre este planeta, pesaríamos menos que en nuestro planeta, ya que al ser más ligero, tiene también menos gravedad.

Dadas su ligereza y su elevada velocidad de rotación, Saturno no es una esfera perfecta como la mayoría de los planetas, sino que, al igual que sucede con Júpiter, es más ancho en el centro que cerca de las partes superior e inferior.

Y no podemos hablar de Saturno sin hacer mención a sus anillos, que son el objeto favorito de muchos aficionados a la astronomía. Aunque tienen casi 300 mil kilómetros de ancho, los anillos de Saturno son increíblemente delgados (apenas un kilómetro de espesor) y se dividen en categorías. Existen siete y van desde la A hasta la G. Los anillos no son sólidos, sino que se componen de partículas de hielo, polvo y rocas.

En lo que se refiere a lunas, Saturno también va muy bien servido debido a la gran atracción gravitatoria que ejerce. Tiene 53 lunas oficiales y 9 no oficiales o provisionales. Titán es la más conocida tanto por su tamaño (es la segunda más grande del Sistema Solar) como por la posibilidad de que sus lagos de metano alberguen vida extraterrestre.


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