¿Para qué sirven las muelas del juicio?

Muelas del juicio

Las muelas del juicio –también llamadas tercer molar o cordal– aparecen en la parte de atrás de la boca, normalmente entre los 17 y los 25 años, aunque son sobre todo conocidas por tener la mala costumbre de impactar contra otros dientes o surgir en ángulos extraños.

Esas son algunas de las razones por las que los dentistas suelen recomendar su extracción, ya que dichas situaciones pueden causar dolor e infecciones, además de deshacer la correcta alineación de los dientes, que en muchos casos ha requerido de muchos años de esfuerzo por parte de la persona. Lo curioso es que, al contrario, que el resto de los dientes, una vez eliminadas, no las echaremos nunca de menos, pues no sirven para nada, pero ¿entonces por qué salen?

A pesar de que a nosotros nos resultan inútiles, hubo un momento, hace alrededor de 100 millones de años, en que nuestras mandíbulas, al ser más grandes, podían alojar cómodamente 32 dientes, incluidos los terceros molares. El gran tamaño de la boca del hombre prehistórico, así como la mayor prominencia de sus dientes, desempeñó un papel fundamental en su supervivencia.

En resumen, al hombre prehistórico les servía para capturar, descuartizar y consumir a sus presas mejor de lo que podríamos hacerlo en la actualidad, además del respaldo que suponía el hecho de contar con 32 dientes debido a lo duro de su dieta a base de hojas, raíces y carne cruda, la cual provocaba un enorme desgaste.

La evolución hizo que los cerebros se hicieran más grandes y las mandíbulas se acortaran, dejando menos lugar para las muelas del juicio, así como una menor necesidad de ellas, ya que la dieta fue volviéndose cada vez menos perjudicial con los dientes. De hecho, hoy en día se podría sobrevivir perfectamente sin un solo. Hay quien asegura que con el tiempo las muelas del juicio desaparecerán por completo de la boca del hombre.


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