Miguel de Cervantes Saavedra: Pasajes de su vida

En esta segunda parte sobre nuestro reportaje del padre de la literatura española, don Miguel de Cervantes Saavedra, continuaremos narrando algunos pasajes de su vida. Ya conocemos las etapas de su infancia y adolescencia. Ahora nos dedicaremos a narrar su historia desde su juventud.

Tras más de una década de ausencia en su patria, Miguel de Cervantes se dio con la sorpresa de que su familia había caído en una situación más crítica por lo que optó ejecutar encargos para la corte de España por un breve periodo. Asimismo al cumplir 37 años de edad contrae matrimonio con Catalina de Palacios Salazar y al siguiente año (en 1985), llega a publicar su famosa novela titulada “Galatea”, considerada como una novela donde los protagonistas son pastores. Se trata de una novela de otra amor.

Años más tarde, se separó de Catalina y llega enamorarse de Ana Franca, quien consideró su verdadero y definitivo amor, por lo que llegó a tener una hija de nombre Isabel. Asimismo la vida calamitosa de Miguel obtuvo un golpe más debido a que sufrió ciertas dificultades con pobladores del campo al llegar a ser comisario real, esta fue la idea para empezar a editar la primera parte de “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”.

Ya en el año 1616 al cumplir 66 años, Miguel de Cervantes Saavedra manda a imprimir la segunda parte del Quijote de la Mancha junto con las “Novelas Ejemplares”.


Al poco tiempo, en medio de la soledad y la pobreza, muere enfermo de hidropesía (un virus que se encarga de retener líquido en los tejidos del cuerpo). Ello ocurre el 23 de abril de dicho año y día en que también fallecieron talentosos de la pluma como Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega.

Es así que Miguel de Cervantes Saavedra a pesar de sufrir tantas calamidades, incidentes y obstáculos en la vida, supo salir adelante con su amor a la literatura y todo esto se debe a que tomo la experiencia de vida como su mejor maestra para catapultarlo a la gloria y al éxito en la literatura.

No debemos olvidar que el idioma está en constante evolución, y, para su tiempo, El Quijote está considerado como la más alta expresión idiomática de España debido a su gran perfección. Por lo que ella marca el inicio de la novela moderna con toda su elegancia y dominio del lenguaje.


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