Mercurio, el planeta más cercano al Sol

Mercurio

Mercurio es un planeta rocoso (un poco más grande que la Luna) del Sistema Solar que se encuentra a menos distancia del Sol que la Tierra. De hecho, es el planeta que orbita más cerca de nuestra estrella. Desde la Tierra se puede ver durante la madrugada, antes de que salga el Sol, así como durante un breve período justo después de la puesta de sol.

La composición de Mercurio incluye un gran porcentaje de elementos pesados, principalmente hierro. Se trata por tanto de un planeta muy denso en el que el núcleo representa el 75%, mientras que la corteza tiene solamente entre 500 y 600 kilómetros de espesor.

La superficie de Mercurio está cubierta de cráteres, producto del impacto de asteroides y cometas, y unas arrugas que los expertos achacan al hecho de que su núcleo se enfrió, contrayéndose y provocando la aparición de estos escarpes que pueden medir cientos de kilómetros de largo y hasta 1,5 de alto.

Al ser tan denso y duro, Mercurio no presenta actividad volcánica, como tampoco tiene aire ni atmósfera, debido a que es demasiado pequeño y tiene muy poca gravedad para retener una atmósfera. Cualquier emisión de gases del planeta se escapa rápidamente al espacio. Además, su cercanía al Sol sería otro impedimento, ya que los vientos solares destruirían cualquier intento.

Las temperaturas en Mercurio son extremas e imposibilitarían el desarrollo de la vida tal como la conocemos. Durante el día alcanzan los 350 grados centígrados, mientras que por la noche descienden hasta los -170. Esto se debe a que, al no tener atmósfera, le resulta imposible regular la temperatura.

Los días en este pequeño planeta sin lunas son muy largos, alrededor de 58 días terrestres, mientras que los años son muy cortos. Debido a su cercanía con la estrella, el planeta tarda solamente 88 días en dar una vuelta completa al Sol.


Escribe un comentario