Los Heraldos Negros: El poemario más famoso de César Vallejo

En esta ocasión hablaremos sobre uno de los libros más destacados no solo de la literatura peruana sino de la literatura en español. Nos referimos a Los Heraldos Negros, escrito por el gran César Vallejo, uno de los mejores poetas de toda la historia.

Los Heraldos Negros es un poemario que se publicó en el año 1919, el cual reúne una serie de escritos, (69 para ser más exactos), los cuales fueron escritos durante 3 años por César Vallejo. Entre los poemas podemos encontrar 6 secciones, las cuales son Plafones ágiles, Buzos, De la tierra, Nostalgias imperiales, Truenos y Canciones de Hogar. La primera división está constituida por 11 poemas, la segunda por 4, la tercera por 10, la cuarta por 13, la penúltima por 25 y la última por 5.

Los Heraldos Negro está escrito con un lenguaje moderno, muy íntimo, lleno de simbolismos, de metáforas, de angustia, de existencialismo y por qué no decirlo, de pesimismo, de culpa y de dolor. Muestra de ello es su tan célebre frase “Hay golpes en la vida, tan fuertes … ¡Yo no sé! Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido …”

Desde el momento en que apareció, Los Heraldos Negros consiguió una gran crítica por parte de los literatos especializados, sin embargo en aquél entonces no fue un éxito de ventas pues solo se vendieron unos cuantos ejemplares. Quienes son seguidores de Vallejo aseguran que en aquél entonces el pensamiento de Vallejo era muy adelantado a su época, y el fracaso comercial se debió en todo caso a que fue un incomprendido en ese entonces.


Un comentario

  1.   autómata dijo

    No creo que Cesar fuera adelantado ni retrasado, ni siquiera que le preocupara demasiado el tiempo; y en todo caso creo en mi humilde opinion que, en el silencio interno del poema está la verdadera denuncia; la decoración mas o menos fastuosa del apocalipsis y el dolor infinito, están cosidos sobre el manto de la desolacion y el silencio de Dios. Aquí es fácil confundir silencio con ausencia, y Dios con solución;pero mi instinto me dice que Dios para Cesar es sólo un accidente más del camino; la verdadera bofetada me la da la desolación, no Dios.

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