Las principales características del Ártico

Océano Ártico

Para situar el Ártico en un globo terráqueo, debemos dirigirnos al Polo Norte. Toda esa región de color blanco que hay alrededor recibe el nombre de Ártico, extendiéndose su territorio hasta las regiones del norte de Europa, Asia y América.

Lo que más abunda en el Ártico es el hielo, que se forma por la congelación de las aguas del océano Ártico, aunque este está desapareciendo a un ritmo alarmante durante las últimas décadas debido al cambio climático.

El Ártico ocupa un área de 16.500.000 kilómetros cuadrados, en la que el hielo avanza y retrocede dependiendo de la estación. Durante el invierno su tamaño es más del doble que en el verano, alcanzando a las masas de tierra que lo rodean.

El clima polar se caracteriza por el frío persistente, razón por la que apenas existen plantas y la fauna ártica integra una capa de grasa debajo de su piel. El oso polar, el reno y el zorro ártico son algunos de los más conocidos, aunque también hay aves y animales acuáticos, como focas y delfines.

Además del frío, otro aspecto destacable de las condiciones del Ártico es el fenómeno conocido como noche polar, que hace que durante el invierno haya una oscuridad continua. Durante el verano, en cambio, se da todo lo contrario; hay luz continua.


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