La Venus de Milo

Venus-de-Milo-Louvre

En julio de 2010 la magnífica estatua de la Venus de Milo, con más de dos metros de altura, recuperó de nuevo su sitio en el Louvre, tras seis meses de restauración. Limpia de nuevo, porque se puso marrón… y porque conservaba restos de escayola y de aceite, tras un molde que se le practicó en el siglo XIX, ahora está instalada y rodeada de objetos descubiertos en la misma época, en una inmensa sala de cien metros, con el fin de que los seis millones de visitantes puedan admirarla con toda tranquilidad.

Esta estatua descubierta en la primavera de 1820 en el archipiélago de las Cicladas en Grecia, en Milo. Un agricultor que quería construir un muro alrededor de su campo, cavó el terreno y descubrió una especie de cripta. En el fondo de esta cripta descubrió una estatua mayor que el tamaño natural. Un rostro de mujer, con el busto desnudo, la mano derecha sosteniendo un ropaje que le caía hasta los pies, y con el brazo izquierdo levantado y plegado.

El agricultor y su hijo transportaron los trozos para esconderlos en su casa. Unos marinos franceses recalando en la isla escucharon hablar de este descubrimiento, y fueron a ver al agricultor y a su hijo, y después se dirigieron a Constantinopla para advertir al embajador, el marqués de la Riviere.

El secretario del marqués, se desplazó al lugar un mes más tarde, para comprar la estatua, pero cayó en las manos de unos marinos turcos, que tiraron los trozos de la Venus. Tras la batalla, se recuperó el busto, pero el mármol sufrió bastante. Los marinos franceses recogieron todos los trozos, sin darse cuenta de que faltaba el brazo.


Escribe un comentario