La invención del telégrafo

Telegrafo

El telégrafo fue inventado en Francia durante la Revolución Francesa por Claude Chappe. La máquina se componía de un brazo móvil articulado al soporte del mástil. La comunicación se realizaba mediante señales emitidas por los brazos y reproducidos por cada operador de destino. Durante muchos años, el telegrama fue la forma más rápida de difundir información.

En el siglo XIX, el desarrollo de la electricidad permitió que un americano llamado Samuel Morse inventara un nuevo sistema que sustituyó en todo el invento de Chappe. Sin embargo, nada hacía suponer que Morse lograría un gran avance tecnológico. Formado como pintor, Samuel Finley Morse siempre estuvo interesado en la electricidad, de la que entonces se conocía muy poco. En 1829, viajó a Europa para continuar su formación artística y permaneció allí tres años.

En el barco que lo traía de regreso a los Estados Unidos, escuchó una conversación sobre el electroimán que había inventado André-Marie Ampère. A continuación, tuvo la idea de hacer un telégrafo eléctrico utilizando un código simple. Pronto regresó, comenzó a trabajar en un prototipo, que se completó en 1835.

Dos años más tarde, se unió al ingeniero Alfred Vail y logró que funcionara su telégrafo eléctrico. En 1838, Morse desarrolló el famoso “código Morse” hecho de rayas y puntos separados por espacios. Después de varios intentos, finalmente se las arregló para conseguir el apoyo del Congreso de los Estados Unidos, que le asigna 30.000 dólares para construir una línea telegráfica experimental entre Washington y Baltimore.

El 24 de mayo de 1844, Morse envió el primer telegrama desde la Corte Suprema de los Estados Unidos.


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