La invención del cinematógrafo

Cinematografo

Inspirándose en los procedimientos de registro fotográfico del movimiento experimentados a finales del siglo XIX, los hermanos Lumière concibieron la cámara moderna y organizaron la primera proyección pública el 12 de diciembre de 1895. Luego se sucedieron tres inventos decisivos: el color, explotado desde 1913 con el Gaumontlocor y desarrollado en los años treinta; el sonido sincrónico, inaugurado en 1927 en el Chanteur de Jazz; el anamórfico, puesto a punto por Henri Chrétien en los años veinte y popularizado en 1953 con el CinemaScope.

El cinematógrafo se basa en la ilusión del movimiento por el hecho de la persistencia en la retina. Así pues, en 1832, estudiando las leyes de la visión, el belga Joseph Plateau inventa el fenaquistiscopio en el que una serie de dibujos recrean el movimiento. Su principio es perfeccionado por otros investigadores, reemplazando los dibujos por fotografías, y luego por imágenes proyectadas. El primer aparato de cronofotografía aparece en 1874, cuando el astrónomo Jules Janssen construye un revolver fotográfico impresionando una parte de su placa fotográfica a intervalos regulares.

El punto de inflexión de estas mejoras ocurrió en 1888 por Etienne Jules Marey, que retoma la idea de Janssen, pero que es el primero en usar una película sensible. Thomas Edison sólo perfecciona el dispositivo aplicando perforaciones sobre la película y dientes en los aparatos. En esta última etapa, los hermanos Louis y Auguste Lumière pasan de 46 a 16 imágenes por segundo, mejorando el mecanismo, y patentando el cinematógrafo en 1895.


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