La función del bazo

Bazo

El bazo está unido al estómago, al diafragma, al colon, a la parte superior del riñón izquierdo y a la extremidad del páncreas. Está protegido por la novena, la décima, y la undécima costilla. Este órgano tiene diferentes funciones. Por un lado contribuye a la producción de anticuerpos para proteger el organismo, interviene en el proceso digestivo, concretamente en la absorción de los nutrientes, protege el organismo contra diversos agentes infecciosos como los neumococos, la meningitis, y el bacilo de Pfeiffer.

Funciona como un filtro de flujo sanguíneo, distribuye el agua en todo el cuerpo, interviene en la producción de glóbulos rojos y de ciertos glóbulos blancos, mantiene su tasa constante. Se trata de un órgano muy importante del sistema inmunitario y linfático.

Existen varias enfermedades que afectan al bazo, las infecciones virales, bacterianas y parasitarias, la mononucleosis infecciosa, las enfermedades hepáticas como la fibrosis, cirrosis, la anemia hemolítica, la leucemia, los linfomas y la enfermedad de Hodgkin.

Si una de estas enfermedades aparece, el bazo sufre igualmente hipertrofia, es decir un aumento de su tamaño debido a la infección.

El caso más grave en el que hay que efectuar una ablación del bazo es con ocasión de un accidente de coche. En estos casos, el bazo puede estallar después del golpe. El estallido del bazo puede causar una hemorragia letal. En estas circunstancias, los médicos recomiendan una ablación inmediata del bazo. También se puede sufrir una ablación del bazo si aumenta de volumen. Esto podría comprometer el buen funcionamiento de órganos vecinos, en particular del estómago.


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