La catástrofe del Hindenburg

Hindenburg

El Hindenburg era un dirigible alemán que se incendió cuando aterrizaba en Nueva Jersey el 6 de mayo de 1937, causando la muerte de 36 personas.

El dirigible medía 245 metros de largo y pesaba alrededor de 242 toneladas. Su estructura, casi toda de metal, estaba llena de hidrógeno. Integraba habitaciones, biblioteca, comedor y un magnífico salón, aunque su velocidad no era tan deslumbrante: alcanzaba una velocidad máxima de 135 kilómetros por hora.

El zepelín acababa de cruzar el océano Atlántico procedente de Frankfurt con 97 personas a bordo. Después de largar los amarres y cuando se acercaba a la torre, se produjo una pequeña explosión que prendió fuego rápidamente a todo el dirigible.

La catástrofe y el fin de los dirigibles

El Hindenburg se convirtió en una bola de fuego y quedó reducido a un amasijo de metal en menos de un minuto, mientras los pasajeros saltaban desde una altura de 15 metros para salvar su vida. 61 personas lo lograron. El resto murieron por las quemaduras o aplastadas bajo el enorme dirigible.

La causa de la catástrofe, que saltó a la primera plana de todos los periódicos de la época, todavía sigue sin resolverse. La hipótesis más aceptada es que el Hindenburg fue alcanzado por un rayo y el hidrógeno altamente inflamable hizo el resto.

El accidente del Hindenburg supuso el fin de los dirigibles como medio de transporte. Fue Adolf Hitler en persona quien ordenó terminar con la flota de dirigibles comerciales.


Escribe un comentario