Juana de Arco: La heroína y mártir francesa

La historia de la vida de Juana de Arco se remonta al siglo XV, cuando nació un día 6 de enero de 1412 en la cuna de una familia campesina, en la región francesa de Domrémy, en el departamento de Vosgos.

Considerada como una de las mujeres más aguerridas y valientes de la historia mundial, Juana de Arco obtiene este reconocimiento por haber encabezado las fuerzas del ejército real de Francia, a la joven edad de 17 años. Es por ello que ahora, es respetada tanto como una heroína o mártir, como por ser una santa francesa pues a pesar de sus problemas nunca perdió su fe y cuenta la historia que hasta tuvo contacto con el más allá al tener visiones proféticas.

Vale la pena mencionar que a lo largo de la historia se le ha conocido por diferentes nombres, siendo los más conocidos los siguientes: Jeanne D’Arc, Jehannette, Jeanne la Pucelle (Juana la Doncella) y el despectivo apelativo de Juana la loca, el cual le impusieron antes de morir (no confundir con el apelativo de Juana I de Castilla).

Su importancia en la historia de Francia comenzaría cuando convence al Rey Carlos VII de la dinastía Valois, de poder ayudarlo a desalojar a los invasores ingleses que estaban cada vez ocupando mayor cantidad de territorios franceses. El Rey no tuvo emparo en otorgarle a Juana de Arco, la autoridad de poder manejar a todo su ejército en la región de Orleans.

Las razones por las que Juana de Arco logró el apoyo del rey fueron de carácter religioso, como explicamos antes, ella aseguraba escuchar una voz de carácter noble que primeramente le pedía que concurra a la iglesia, con el paso del tiempo esta voz angelical (según la misma Juana) le explicó que ella sería la encargada de librar a Orleans de su triste destino.


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