Introducción a la ciudad de Constantinopla

Constantinopla durante el período Bizantino

Ubicada entre el Mar Negro y el Mar Egeo, la ciudad de Constantinopla fue fundada por el emperador romano Constantino en el año 330 dC y rápidamente se convirtió en la ciudad más rica del Imperio Romano.

El dinero llegaba a raudales a Constantinopla gracias a su ubicación. Como se puede ver en el mapa que hay en la cabecera, se trata de una pequeña lengua de tierra a la que se puede acceder a través de dos mares diferentes (los arriba señalados), así como por tierra, lo que la hacía ideal para el comercio. Sin duda, Constantino –que bautizó a la ciudad con su nombre– sabía lo que se hacía cuando se lanzó a fundarla.

Sin embargo, el comercio no era el único punto fuerte de Constantinopla, sino también su seguridad. El agua que la rodeaba ponía muy complicado a los enemigos lanzar sus ataques, y, aunque uno de sus lados daba a la tierra, estaba protegido por un muro de gran espesor.

Constantinopla, que en la actualidad alberga la ciudad turca de Estambul, acumuló con el tiempo incluso más riquezas que la propia ciudad de Roma. Cuando en el año 395 dC, el Imperio Romano se dividió, Constantinopla se convirtió en la capital del recién creado Imperio Bizantino.


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