Inca Garcilazo de la Vega: Testimonios de un mestizo

En los tiempos de la conquista española en el Perú, la tragedia del vasallaje que vivió el pueblo en 1532 fue dura y permanente en los tres largos siglos de la Colonia, la misma que dio lugar a una literatura nostálgica, telúrica y anónima, que fue trasmitiéndose en forma oral y que ha llegado hasta nuestros días, en las formas de poesía, mitos, leyendas, crónicas y relatos. En tanto, el español y los propios criollos (hijos de españoles nacidos en suelo peruano), con más preparación y mejores condiciones de vida, desarrollaron sus inquietudes artístico-literarias, cargadas de religiosidad de acuerdo al contexto político-cultural de entonces y al margen de toda identificación con el medio y el destino del mundo andino.

El Inca Garcilaso de la Vega es un ejemplo verdadero de la mezcla de la raza india con la española, es pues el primer mestizo de fama intelectual, nación en la ciudad del Cusco el 12 de abril de 1539, sus padres fueron el Capitán español Garcilaso de la Vega y la ñusta Isabel Chimpu Ocllo.

Desde pequeño, Garcilaso aprendió el idioma quechua y conoció toda la grandeza del imperio Incaico, al llegar a su adolescencia aprendió a escribir y a leer latín en la escuela de Mestizos de Juan Cuellar.

Al llegar a su juventud apoyó a su padre que era corregidor en el Cusco, años más tarde su padre fallece, es así que al cumplir 20 años el joven Garcilaso tuvo que viajar a España para gestionar la herencia de su padre, como sus reclamos son infructuosos, ingresa al ejército y luego dedica su tiempo al mundo de las letras con el objetivo de escribir en un recuerdo a su tierra natal y en homenaje a sus padres.


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