Imperio Persa: auge y caída

Imperio Persa

Los persas abandonaron Asia central alrededor del año 2000 aC en busca de campos más verdes para su ganado. Finalmente, acabaron estableciéndose en una meseta cerca del Golfo Pérsico. Alrededor del 545 aC el Imperio Persa ya había desarrollado un poderoso ejército con el que comenzó a conquistar a sus vecinos.

Las conquistas realizadas por su ejército convirtieron al Imperio Persa en el más grande la Tierra, con una extensión de 3.000 kilómetros. Y se mantuvo así durante mucho tiempo, hasta alrededor del año 300 aC, cuando los persas fueron conquistados por el general macedonio Alejandro Magno.

Al contrario que muchos conquistadores, los persas eran tolerante con las creencias y culturas de los pueblos que incorporaban a su imperio. Se les permitía continuar viviendo sus vidas de la manera que sus culturas les dictaban. Esa forma de gobernar, exenta de miedo, condujo a los pueblos conquistados a a la aceptación de los persas.

Los reyes persas gobernaban el imperio mediante el nombramiento de unos gobernadores locales llamados sátrapas. Los sátrapas hacían cumplir las leyes y los decretos del rey. Para asegurarse de que se mantenían leales al imperio, el rey enviaba a ojos y oídos que hacían visitas no programadas a estos gobernadores que estaban repartidos por las diferentes zonas conquistadas.


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