Guerra del Peloponeso, la guerra de griegos contra griegos

Soldados griegos en la película '300: El origen de un imperio'

Para comprender la Guerra del Peloponeso, lo primero que hay que tener en cuenta es que la Antigua Grecia se dividía en ciudades-estado. La más rica y poderosa era Atenas, que, después de que los persas cayeran derrotados, quiso utilizar las tropas para controlar las otras ciudades-estado.

El general ateniense Pericles insistió en que todos los juicios se celebraran en Atenas. Además, se intentó forzar a las otras ciudades-estado a adoptar y utilizar la moneda de Atenas. Sin embargo, las otras ciudades-estado no estaban dispuestas a ceder antes estas exigencias y, lideradas por Esparta, se rebelaron contra la creciente fuerza de Atenas.

La guerra que desencadenó este conflicto se conoce como la Guerra del Peloponeso. Se extendió desde el 431 aC hasta el 404 aC y sus consecuencias fueron devastadoras. Al principio, todo hacía indicar que Atenas ganaría, ya que con su poderosa armada dominaba el mar Mediterráneo, aunque entonces fue cuando entró en la ecuación el odio que Esparta profesaba a Atenas. Los espartanos fueron capaces de hacer un trato con Persia, su antiguo enemigo, para construir su propia flota de guerra.

La Guerra del Peloponeso arrasó ciudades-estado enteras a lo largo de décadas, hasta que por fin, en el 404 aC, Esparta conquistó la ciudad de Atenas y exigió su rendición. El triunfo, no obstante, tuvo un sabor muy amargo, ya que como consecuencia de la guerra, Grecia se debilitó y empobreció, imposibilitándoles defenderse de los macedonios cuando estos atacaron décadas después.


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