Galileo y su conflicto con la Iglesia

Galileo

El astronómo italiano, Galileo Galilei, viajó a Roma en 1611 para mostrar a la corte papal el primer telescopio astronómico, un artilugio revolucionario que el mismo había construido y que tenía potencial para ampliar enormemente la visión del universo que tenía entonces la humanidad.

Sin embargo, a la Iglesia no le entusiasmaban los avances en el terreno de la ciencia, más bien todo lo contrario, ya que dejaban en evidencia gran parte de lo que predicaba. Y así quedó demostrado en 1616, cuando el sistema de Copérnico fue denunciado como peligroso para la fe y Galileo también fue llamado a Roma para ser advertido de no defenderlo ni enseñarlo.

En 1632, Galileo publicó una obra que apoyaba el sistema copernicano –el cual sostenía que la Tierra giraba en torno al Sol y no al revés– en contraposición al de Ptolomeo, la cual representó un punto de inflexión en el pensamiento científico y filosófico. Dado de que ya había sido advertido por la Iglesia de mantenerse al margen de la teoría de Copérnico, Galileo fue llamado a Roma para ser juzgado por la Inquisición y obligado a retractarse de todas sus creencias y escritos.

Después del juicio, Galileo fue condenado a vivir recluido en Siena, aunque más tarde se le permitió vivir en Arcetri, cerca de Florencia. A pesar de su débil estado, e incluso de la ceguera que padeció durante sus últimos años, el astrónomo continuó buscando la verdad científica hasta el día de su muerte, en 1642.


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