El uso del punto de interrogación en español

punto-interrogativo

El punto de interrogación es un signo de puntuación para indicar el tono interrogativo a una parte del discurso escrito. Se compone de dos elementos, el punto de interrogación invertido al comienzo de la pregunta, y el punto de interrogación clásico al final.​

En teoría, siempre hay que utilizar los dos puntos de interrogación. El de apertura y el de cierre. La influencia de otras lenguas empuja a una costumbre de sólo utilizar el de cierre. Esto es un error en español y debe ser evitado.

Conviene no olvidar que después del punto de interrogación de cierre, no se debe utilizar ningún otro signo de puntuación a modo de cierre como por ejemplo el punto. El punto de interrogación de cierre sirve de hecho para clausurar la proposición.

Cuando se trata de una secuencia de varias preguntas seguidas, con relación a las unas con las otras, no es necesario usar mayúsculas al comienzo de cada pregunta. Lo mejor es poner comas entre ellas y comenzar cada pregunta por una minúscula.

Se utilizan para preguntas que comienzan por las partículas interrogativas siguientes: qué, cuándo, cómo, dónde, cuál, quién, a veces precedidas por preposiciones.

Los puntos de interrogación se emplean cuando queremos realizar una pregunta a alguien de forma directa. Los puntos de interrogación se utilizan para plantear preguntas para las que no se espera una respuesta.

Un punto de interrogación clásico entre paréntesis después de cierta frase, expresa duda, sorpresa, ironía. En un cuadro de datos, cuando hay una casilla en duda, se coloca un punto de interrogación clásico.

Lo mismo ocurre con los libros, biografías o escritos en los que se indica la fecha de nacimiento o de fallecimiento, y cuando una de las fechas es incierta. Con el punto de interrogación se expresa la duda.


Escribe un comentario