El origen del caucho

Caucho

El caucho es tan viejo como la naturaleza misma. Las plantas que permiten producirlo se encontraron en estado fósil que se remonta a 3 millones de años. También se ha encontrado en ruinas incas y mayas, en América Central, donde había balas de caucho bruto con más de 900 de antigüedad.

De hecho, cuando Cristóbal Colón efectuó su segundo viaje al Nuevo Mundo, vio a los indígenas de Haití jugando con una pelota confeccionada con la “goma de un árbol”. Incluso antes de esta fecha, los indígenas del sureste asiático conocían el caucho que sacaban del “jugo” de un árbol. Lo utilizaban para revestir las cestas y las jarras que querían que fueran impermeables.

Este jugo se encuentra en más de 400 plantas diferentes, árboles o arbustos. Pero la cantidad extraída varía de una planta a otra, y hay muchos vegetales que no son rentables a la hora de extraerlo.

Este jugo, llamado látex, es un líquido lechoso que produce la materia elástica que llamamos caucho. Es diferente de la savia y aparece en la corteza, las raíces, las ramas, las hojas y los frutos de las plantas y de los árboles. Pero la mayor parte del látex se encuentra en la corteza interna de las ramas y del tronco del árbol, que lleva el nombre de caucho.

El látex se compone de minúsculas partículas de una materia líquida, es decir sólida. En el látex, hay un 33% de caucho. Estas partículas se ensamblan y forman una bola elástica.


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