El invento de la bicicleta

Bicicleta

La historia de la bicicleta se podría remontar al mítico Conde de Mede de Sivrac, supuesto inventor en 1790. Pero comienza realmente en 1817: el barón e ingeniero alemán Karl Drais von Sauerbronn presente en los jardines del Luxemburgo, en París, una “máquina para correr sentado” compuesta por dos ruedas de hierra religadas por una traviesa y por la acción de los pies sobre el suelo.

Desde la segunda mitad del siglo XVII, los vehículos de dos ruedas rudimentarios, propulsados por los pies, conocieron un cierto impulso. En 1960, un francés inventó el celerífero. Se trataba de un vehículo compuesto por una simple viga de madera a la que iban fijadas las ruedas, pero desprovista de manillar. El conductor se sentaba sobre un cojín colocado sobre la viga, mientras que para propulsar y guiar la máquina se impulsaba en el suelo con los pies.

En 1816, un alemán, Karl Friedrich Drais, concibió el primero vehículo con dos ruedas dotado de un sistema de dirección. Esta máquina, llamada draisiena estaba dotada con un manillar que pivotaba, permitiendo así girar la rueda delantera. Con el tiempo, unos inventores franceses y alemanes e ingleses aportaron todo tipo de mejoras. En Gran Bretaña, uno de los antiguos modelos, fue bautizado con el nombre de dandy horse. Inventado en 1818, el curricle era más ligera que la draisiana y tenía un sillín regulable así como unos reposabrazos.


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