El funcionamiento del cine 3D

cine3D

El principio del 3D se basa en procedimientos que intentan reproducir en pantalla lo que el ojo humano percibe en la vida real. Los largometrajes 3D se graban con cámaras equipadas con dos objetivos, los cuales están desplazados de 65 mm. La finalidad es obtener imágenes estereoscópicas.

Cada objetivo graba unas 72 imágenes por segundo, es decir un total de 144 imágenes por segundo para una sola cámara. Los espectadores consiguen distinguir las dos imágenes sin que se vean borrosas, gracias a tres tipos de proyección. El anaglifo es una clase de gafas que permite diferenciar la percepción de cada ojo. Este procedimiento utiliza un filtro verde y azul sobre la película destinada al ojo derecho y un filtro rojo para el ojo izquierdo.

Una superposición de las dos imágenes da el efecto de relieve y de profundidad. La proyección polarizada y más compleja, pero ofrece una mejor resultado. Se trata de una técnica que consiste en orientar las ondas luminosas utilizando unas gafas pasivas. Estas últimas integran dos filtros polarizadores. Uno de estos se encarga de descifrar la onda orientada verticalmente, mientras que la otra se encarga de la onda horizontal.

Al final, la proyección simultánea de las dos clases de imágenes ofrece un aspecto en tres dimensiones. Para reproducir el mismo efecto, la proyección alterna recurre a las gafas activas. Los cristales líquidos que se han incorporado esconden la visión de cada ojo, el uno después del otro, durante un tiempo ínfimo, mientras que las imágenes son enviadas alternativamente a una velocidad de 144 clichés por segundo. A esta velocidad de proyección, el cerebro cree que las dos imágenes están en relieve. Cuando la imagen está reservada para un ojo, el otro está provisionalmente velado.


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