El descubrimiento y los usos de la penicilina

Alexander Fleming

Alexander Fleming, el descubridor de la penicilina

El primer tratamiento exitoso con penicilina tuvo lugar en 1942. Desde entonces, se mantiene como uno de los más importantes a pesar de que en las décadas siguientes se desarrollaron cientos de antibióticos diferentes. Se han salvado millones de vida gracias a ella, ya que antes no existían tratamientos para muchas de las enfermedades que cura la penicilina.

La penicilina fue el primer agente antibiótico utilizado con éxito en el tratamiento de infecciones bacterianas en seres humanos. El biólogo Sir Alexander Fleming descubrió su efecto en 1928. Presenció como las bacterias desaparecían por efecto del hongo Penicillium chrysogenum.

Sin embargo, no reconoció su potencial terapéutico hasta que en 1941 un grupo de biólogos de Inglaterra purificó la sustancia, lo que estableció su eficacia contra los organismos infecciosos y su no toxicidad para los seres humanos.

Cabe señalar que la penicilina puede producir alergia, razón por la que antes de administrarla o de comenzar un tratamiento con este antibiótico, el médico tiene la obligación de preguntar al paciente. Entre sus efectos adversos están el dolor de cabeza y la diarrea, aunque lo normal es que desaparezcan de manera natural.

Existen distintos tipos de penicilina. Todas suelen derivar del ácido 6-aminopenicilánico, pero difieren entre sí dependiendo de la sustitución en la cadena lateral del grupo amino. Cada una cumple con una función. La bencilpenicilina combate bacterias como los estreptococos, los estafilococos, los meningococos y los gonococos. La ampicilina, por su parte, actúa contra la salmonella, la shigella y la haemophilus.


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