El Alfabeto Cirílico (Parte 1)

De amplia influencia en la Europa Oriental podemos encontrar al denominado alfabeto cirílico, el cual remonta su existencia al siglo X d.C. y que todavía muestra rastros suyos en lenguajes como el abjaso, azerí, bielorruso, bosnino, búlgaro, ucraniano, kazako, komi, mongol, ruso, serbio, tártaro, tayiko, checheno, macedonio, moldavo, uzbeko, yakuto, entre otros. Sobre su historia se puede retomar algunos cuantos datos de sumo interés, por ejemplo el hecho de que se mencione a un misionero del imperio bizantino, dentro de Bulgaria, como su más posible creador, siendo reconocido como San Clemente de Ohrid.

Con relación a su nombre, este guarda relación con el hecho de presentar sus bases en el alfabeto griego con caracteres glagolíticos inventado justamente por los santos Cirilo y Metodio, quienes en el siglo IX eran misioneros bizantinos que deseaban traducir la Biblia para el entendimiento de los eslavos.

El alfabeto cirílico, está basado en el alfabeto griego con caracteres del alfabeto glagolítico. Es importante señalar que este idioma se utilizó por la Iglesia ortodoxa rusa entre los siglos IX y XII.

Del alfabeto cirílico se conoce una amplia cantidad de letras, muy superior a lo que comúnmente utilizamos en el español, habiendo muchas de estas mismas que han caído en desuso con el paso del tiempo. Tengamos en cuenta que muchas de las letras del alfabeto cirílico abarcan sonidos que comúnmente no definimos en el español bajo un solo símbolo, por ejemplo “zh” es descrito como Ж, “dzh” es Џ, o Щ parta “shch”.


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