Consejos para congelar espinacas

Espinacas

Congelar verduras es una excelente forma de poder degustar en cualquier momento, sin necesidad de preguntarse sin se están estropeando o no. A pesar de que es preferible comer las espinacas frescas para beneficiarse al máximo de sus propiedades, si se congelan de manera apropiada, es posible preservar gran parte de su sabor y apreciarlas al máximo.

Las espinacas, no sólo son las protagonistas de deliciosas recetas como los garbanzos con espinacas, la tortilla de espinacas o las croquetas de espinacas, pero también presentan muchos beneficios para la salud, como un importante aporte de hierro. Por esta razón, se recomienda incorporarlas a la alimentación para disfrutar de todos sus nutrientes.

La primera cosa que se debe hacer para congelar las espinacas es retirar todas las hojas estropeadas. Después se lavan para eliminar la tierra y la suciedad. Se vierte agua en una cacerola y se lleva a ebullición, cuando se obtiene el punto de ebullición, se añaden las espinacas.

Se cuecen sólo dos minutos, se filtran las espinacas, y se pasan por el agua fría del grifo para enfriarlas rápidamente e impedir que sigan cociéndose.

Una vez que las espinacas están frías y bien escurridas, se pueden congelar. Lo ideal es separarlas en porciones que se puedan consumir, bien metiéndolas en cajas de plástico bien cerradas o en bolsas de plástico de congelación. Después, basta con meterlas en el congelador.

El día que se deseen consumir las espinacas, no será necesario descongelarlas, basta con ponerlas en una cacerola con agua hirviendo, y dejarlas cocer 10 minutos.


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