Consejos para ahorrar en la factura del gas

Invierno

Cuando llega el frío, es inevitable poner la calefacción para estar caliente. Sin embargo, depende de los hábitos de cada familia para que la factura del gas sea más o menos alta. Para no llevarse sorpresas en el momento de pagar, explicamos cómo ahorrar en la factura del gas.

Utilizar un comparador de servicios de energía. Se puede comprobar como varían los precios de una compañía a otra, y luego decidirse por la que más convenza, y donde más se pueda ahorrar en la factura de gas.

Mantener una temperatura constante y moderada. La calefacción se debe poner entre 18 y 21 grados durante el día, es suficiente para estar a gusto y no gastar mucho. Hay que tener en cuenta que cada grado de más aumenta el gasto en un 8 por ciento. Por esta razón puede ser interesante instalar un termostato para ayudar a regular la temperatura de forma automática, sin tener que estar apagando y encendiendo todo el tiempo.

Bajar la temperatura si se sale de casa. Si es para un periodo corto, de pocas horas, se baja la temperatura a 15 grados, pero si se está ausente varios días, se aconseja apagarla totalmente. Se trata de un gesto sencillo que ayuda a economizar a largo plazo.

Apagar la calefacción por la noche. A la hora de ir a la cama, se puede dormir bien si la casa ya está caliente, cortando la calefacción por la noche y metiéndose en la cama con una buena manta o un buen edredón.

Mantenimiento y revisión de la caldera. Si la caldera está sucia, el consumo de energía aumentará. Además, al comienzo de cada estación invernal, conviene purgar los radiadores, dejando salir todo el aire, hasta que el agua caliente empiece a salir.

Utilizar únicamente la calefacción donde se tiene necesidad. En las habitaciones vacías o en las que apenas se utilizan, no sirve de nada poner la calefacción.

No cubrir los radiadores. Si se pone ropa encima para que se seque, por ejemplo, los radiadores tendrán necesidad de mayor energía para calentar la habitación.

Bajar las persianas y cerrar las cortinas. Sobre todo por la noche y cuando el sol se esconde en invierno, así se evitan las fugas de calor de la casa. Por el día, se hace lo contrario, se abren las persianas y las cortinas al máximo para que sus rayos de sol calienten la casa.

Por último, una solución lógica, colocar los radiadores debajo de las ventanas. De esta forma, el frío que entre por las ventanas se verá compensado rápidamente.


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