¿Cómo reconocer a un hombre con madurez?

Amor

La primera clave que muestra la falta de madurez en un hombre es el miedo al compromiso, y esto es todavía más evidente si el hombre en cuestión tiene una edad avanzada. Comprometerse es decidirse, y esto significa cambiar. Los medios de decisión evolucionan, y muchos hombres tiene miedo de modificar su rutina, su vida cotidiana y sus hábitos. Si os dais cuenta que el hombre quiere estar libre y no comprometerse con nada, posiblemente os encontráis ante un hombre con poca madurez.

La falta de compromiso que hemos evocado anteriormente es frecuente en las personas que tienen la costumbre de mantener relaciones ocasionales y cortas. Posiblemente nunca hayan tenido una relación importante y significativa por su incapacidad para establecer lazos afectivos. Un hombre con madurez sabe cómo crear relaciones estrechas y serias con otras personas, tanto de amistad como de amor.

Del mismo modo, los hombres inmaduros demuestran una incapacidad para expresar sus emociones. Son incapaces de mostrar sus sentimientos lo que dificulta escucharles decir algo tan sencillo como “te quiero” o “eres importante para mí”. Un hombre emocionalmente maduro es capaz de reconocer sus sentimientos y por lo tanto expresarlos en el momento oportuno.

Los hombres con madurez suelen tener objetivos e intereses claros. Consagran tiempo para su realización personal y están decididos a trabajar activamente por alcanzar sus objetivos. De forma contraria, la falta de ambición, el conformismo son dos signos que indican que un hombre no es maduro. Dicho de otra forma, viven la vida sin tener un hilo director preciso, sin finalidad ni objetivo, todo les conviene.

Por otro lado, un signo de madurez es la sutilidad, dado que se trata de un medio para mostrar la inteligencia. Los hombres que no tienen madurez se comportan como niños, lo que significa que no tienen ningún sentido de la medida. Pueden ser arrogantes, montar escenas o mostrarse groseros. En vez de esto, un hombre maduro manifiesta un toque de humor, de cólera o de disgusto en su justa medida, siempre sobre la base del respeto hacia los demás.


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