Cómo estudiar para un examen

Libro abierto por la mitad

Hacia el final de cada trimestre, los profesores tienen que medir los conocimientos que el alumno ha acumulado durante las clases y los diferentes deberes y trabajos, algo que se hace mediante un examen. A la hora de estudiar para un examen, lo primero que hay que tener claro es qué temas cubrirán las preguntas del mismo para así poder centrarnos únicamente en ellos durante el tiempo de estudio.

El ambiente de estudio debe estar libre de distracciones y contar con todo lo necesario, como el libro de la materia, los apuntes de clase, papel, bolígrafo… Asimismo, se ha de procurar tener la mente completamente despejada, para lo que es vital haber dormido bien la noche anterior y no tener hambre ni otras preocupaciones en la cabeza.

Por lo general, las sesiones de estudio cortas repartidas a lo largo de una o varias semanas funcionan mejor que una única y maratoniana sesión la noche antes del examen. Como sucede con muchas otras cosas, cuando tenemos que estudiar para un examen, es importante no dejarlo todo para el último día. La ventaja de las sesiones de estudio cortas es que el cerebro no está diseñado para retener una gran cantidad de información de una sola vez, sino que aprendemos mucho mejor cuando esta llega en dosis asimilables.

Durante el tiempo de estudio, apuntaremos las ideas principales en una hoja, así como todos aquellos datos que consideremos relevantes de cara al examen, de la manera más ordenada y entendible posible. Así memorizaremos mejor los temas, y, además, daremos forma a un resumen que podremos leer y releer los días anteriores a la prueba para, cuando esta llegue, dar una respuesta acertada a todas las cuestiones.


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