Clásicas Películas Japonesas

Rashōmon

Rashōmon

El más célebre realizador japonés de todos los tiempos es, sin duda, Akira Kurosawa. Con verdaderas joyas del séptimo arte como Rashōmon (1950, Oscar a la mejor película de habla no inglesa), Los siete samurai (1954), Dodes’ka-den (1970), Dersu Uzala (El cazador, 1975), Kagemusha (La sombra del guerrero, 1979. Palma de Oro en Cannes) y Ran (1985, Oscar al mejor vestuario), se sitúa en el podio más alto del cine nipón.

Durante las décadas del 50 y 60 se produjeron las que son consideradas las mejores películas japonesas. Aparte de las realizadas por Akira Kurosawa, otras cintas brillaron con luz propia. Es el caso de Cuentos de la luna pálida (1953) de Kenji Mizoguchi, ganadora del León de Plata en el Festival Internacional de Cine de Venecia; La puerta del infierno (1953) del vanguardista Teinosuke Kinugasa, nominada al Oscar 1954 como mejor película extranjera y galardonada con la Palma de Oro en Cannes; Cuentos de Tokio (1953) de Yasujirō Ozu; Miyamoto Musashi (1954) de Hiroshi Inagaki, que cuenta la historia del famoso guerrero del Japón feudal; La condición humana (1959 -1961), la ambiciosa trilogía de Masaki Kobayashi, que también nos dio Kwaidan (1965), Premio del Jurado en Cannes; Eien no hito (Inmortals Love, 1960) de Keisuke Kinoshita; Koto (1962) y Chieko-Sho (Portrait of Chieko, 1966), ambas de Noburu Nakamura y nominadas al Oscar; Odd Obsession (Kagi, 1960) y El arpa Birmana (1954) de Kon Ichikawa, la primera ganadora del Premio del Jurado en Cannes y la segunda nominada al Premio de la Academia; y Woman in the Dunes (Suna no onna, 1964) de Hiroshi Teshigahara, Premio del Jurado en Cannes y también nominada al Oscar.

Más información: ¿Cuáles son las mejores películas japonesas?

Foto: Vive Cine Escrupulos


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