Capilla ardiente, definición y origen

Capilla ardiente

Las capillas ardientes generalmente se encuentran en el recinto de una iglesia, en el depósito de cadáveres o en un centro de pompas fúnebres. En caso de catástrofes, como los cataclismos naturales o las guerras, una gran sala puede ser transformada en capilla ardiente.

El origen de la capilla ardiente procede de la Antigüedad Egipcia. La tumba era un lugar de sepultura de un gran valor para los egipcios. Tenía dos principales funciones: conservar el cuerpo momificado y devolver el culto funerario.

Estas funciones eran ejercidas en dos salas diferentes: la cámara funeraria y la capilla ardiente, conocida en aquella época con el nombre de capilla funeraria. La cámara funeraria servía para conservar el cuerpo y los bienes del difunto, mientras que la capilla funeraria servía de lugar de culto donde vivos iban para realizar ofrendas al muerto.

Durante la Antigüedad Egipcia, las capillas funerarias fueron ricamente decoradas. Fueron adornadas de escenas de ofrendas, de culto y de imágenes de la vida cotidiana como la caza, la agricultura, las comidas o la pesca. Estas cámaras eran accesibles a todos los que deseaban honrar por última vez al difunto, antes de instalarlo en la cámara funeraria. El término de capilla ardiente se creó hacia el siglo XVI.


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