Auge y caída de la dinastía Tang

Dinastía Tang

La dinastía Tang llegó al poder en el año 618 dC, después de que una serie de levantamientos campesinos contra la dinastía Sui dieran a un ambicioso terrateniente llamado Li Yuan la oportunidad de autoproclamarse emperador.

Bajo la dinastía Tang, el imperio siguió creciendo en fuerza, riqueza y tamaño. El hijo de Yuan, Tai Cong, estableció un gobierno central robusto, el cual le permitió mantener fácilmente el control sobre su reino masivo.

Los funcionarios del gobierno fueron sometidos a complicados exámenes escritos cuyo fin era medir cuan capacitados estaban para servir en el mismo. Estos tests ayudaron a que los individuos seleccionados para el gobierno así como los que recibían ascensos eran los mejores para su puesto.

Durante la dinastia Tang, se vivió un periodo de paz que permitió importantes avances tecnológicos, siendo el más importante el que tuvo lugar en el área de cultivo de arroz. Los agricultores desarrollaron mejores métodos, lo que se tradujo en mayores rendimientos de los cultivos y un aumento de la población de China.

La capital de China por aquel entonces, Chang’an (actual Xi’an), se convirtió en la ciudad más grande del mundo, con más de dos millones de habitantes, gracias a que las nuevas carreteras y la mejora de las vía navegables permitieron un florecimiento del comercio. China importaba mercancías exóticas a la vez que exportaba sus productos al resto del mundo.

El derrocamiento de la dinastía Tang se produjo a causa del olvido al que fueron sometidas las provincias periféricas, donde la pobreza se extendió sin remedio debido a que casi todos los recursos se emplearon en la capital. Con el poder militar debilitado e ineficaz, en 765 dC se produjeron agitaciones y levantamientos que comenzaron a deteriorar la dinastía, hasta que en el 907 dC cayó finalmente derrocada.


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