¿Qué clases de suelos existen? (Parte 2)

Seguimos conociendo a diversos clases de suelos. Dentro de la clasificación Soil Taxonomy, también encontramos a los Andisoles, suelos que han sido desarrollados en depósitos volcánicos, es decir ceniza volcánica, piedra pómez, carbonillas y lava. Normalmente este tipo de suelos poseen gran acumulación de humus, alta productividad natural y textura arenosa. Asimismo se encuentran cargados de minerales como imogolita y alofano.

Los Aridisoles son suelos que se ubican en los desiertos. Son suelos poco lixiviados, pobres en materia orgánica, con baja tasa de formación y descomposición, y normalmente son de colores claros. Estos suelos son utilizados en el pastoreo y cultivos con riego.

Los Entisoles son suelos de regolito, que han sido formados en su mayoría tras aluviones. Se consideran como suelos jóvenes, y son pobres en materia orgánica. Este tipo de suelos abundan en zonas de posiciones de diques, dunas o superficies arenosas.

Los Espodosoles son suelos presentes en climas pluviales muy húmedos. Es importante señalar que presentan vegetación arbórea y que tienen baja fertilidad y alta acidez.

Los Histosoles son suelos orgánicos, que aparecen en zonas húmedas o frías. Se trata de un tipo de suelo muy liviano, el cual se posa generalmente en zonas de páramos.

Los Inceptisoles son suelos de bajas temperaturas, que presentan alto contenido de materia orgánica. Su Ph es ácido, y suelen acumular arcillas amorfas. Son considerados como suelos volcánicos recientes, y predominan en las cordilleras.

Los Mollisoles son suelos ubicados en las zonas de pastizales y praderas, y básicamente se posan en climas templados, húmedos y semiáridos. Su coloración es normalmente oscura y son altamente fértiles.


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